San Martín se guardó tres puntos pero dejó muchas dudas

San Martín se guardó tres puntos pero dejó muchas dudas

Hace mucho tiempo, demasiado, que San Martín no sabe lo que es cerrar un partido de la Primera Nacional sin sobresaltos, con una buena diferencia y sin pasar apuros.

Y el choque con Guillermo Brown de Puerto Madryn, no sólo no fue la excepción. Por el contrario, terminó mostrando una de las peores actuaciones del conjunto de De Muner.

Porque tras un primer tiempo con algo de dinámica, cierta supremacía territorial y de tenencia y algunas llegadas, aunque sin definición, el santo se desdibujo de manera alarmante en el complemento.

Desde el arranque de la segunda mitad, en la que los hinchas que colmaron La Ciudadela esperaban ver un San Martín que se llevara por delante al rival, la decepción comenzó a sobrevolar la fría noche dominguera.

Aún con Tino Costa en cancha, al local le costaba horrores generar situaciones claras, tanto que casi cada escalada terminaba en un centro que ningún hombre de rojo y blanco podía conectar.

Paradojicamente por esa vía se produjo la jugada en la que el árbitro Comesaña vio un agarrón en el área del arco de la Rondeau, lo que derivó en la sanción de un muy discutido penal, que Costa cambió por gol.

A partir de ahí ocurrieron dos cosas: los ánimos se caldearon, lo cual suele obrar en beneficio del que tiene la ventaja, siempre que sepa manejar los tiempos del juego. Pero no fue el caso, porque lo otro fue que, de lamenr incomprensible, San Martín le entrego pelota e iniciativa al visitante.

Y si no llegó el empate fue sólo por la impericia de los volantes y delanteros de azul, que a pesar de que merodeaban seguido el área de Sand, casi nunca generaron situaciones de peligro inminente.

La salida de Tino a los 24' del ST, terminó de desbaratar cualquier intención de San Martín de defenderse con la pelota, además de quitarle precisión a los esporádicos intentos de sacar algún contragolpe.

Final apurado

Al final, hasta los mezquinos 4' que adicionó el árbitro a un segundo tiempo demasiado accidentado para tan poco, terminaron pareciendo demasiado para un San Martín que la pasaba mal más por errores propios que por virtudes de su rival.

En el fútbol el resultado final es siempre una sentencia inapelable. Lo que varía es su vigencia, tanto más efímera cuanto menos merecimientos se hayan acumulado para celebrarla.

Esta que logró San Martín, que lo deposita segundo en soledad en la tabla, a 6 puntos de Belgrano, ya está a punto de expirar. Porque por Ciudadela seguro saben que jugando así, ganar termina siendo más una cuestión de suerte que otra cosa. Y en este negocio no se puede confiar siempre en la suerte.